LES CALANQUES
Después de unos cuantos reproches tipo "yo ya he dicho desde el principio que era por ahí!!", después de caminar por rocas resbaladizas con chancletas mientras que el resto de los mortales lo hacía con botas de monte, después de creer que todo estaba perdido... el paraiso se manifestó ante nuestros ojos.



Más lujo.
Much more lujo.
Lujo, lujo, lujo, lujo, lujo.....
¿Yates o mansiones flotantes?
¿Una noche de Junio entre semana o la boda de Guillermo y Kate?
¿Dónde aparcamos? Al lado del Ferrari? O prefieres del Maserati? Yo prefiero junto al Rolls Royce!!
¿Dos pizzas y la botella de vino más barata 60€?

No hay quien se resista a su alfombra roja. Claro que en chanclas y con la bolsa de playa a cuestas no es lo mismo que con un Dior pegadito al cuerpo.


Sus callejuelas, silenciosas, tampoco tienen desperdicio, pues te puedes topar con unas ventanas moradas o unas escaleras rosas en cualquier instante de tu visita.












Vale. Ya estábamos dentro. Bien. Toma. Somos los amos. ¿Y ahora qué?
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