lunes, 11 de octubre de 2010

Nostalgia


Ayer tuve una sensación extraña de fragilidad. Era una melancolía manifestada por haber viajado al pasado, una excursión a los 15/16 años. Y es que esas emociones vividas en el pueblo, en Ezcaray, esas ganas de experimentar, ganas de jugar a ser mayores, difícilmente se repetirán...


Las hormonas ya se han ido asentando a lo largo de los 20 y hemos dejado de ser adolescentes, dejado de ser alocados, impulsivos, explosivos, rebeldes, expontáneos... Es raro en mí el hecho de añorar el pasado, pero volver a ver a mis amigas de Ezcaray me ha hecho desear con locura uno de esos veranos de los 15 años. Uno de esos que con tanta angustia vivieron mis padres y tanto gusto yo. Uno. Sólo pido revivir uno. Esas noches de fiestas en el río, esa grande y variopinta cuadrilla de chicos y chicas, esas horas muertas jugando a cartas en el chamizo... Al fin y al cabo esas ganas de romper barreras y experimentar lo prohibido.


Así pues, como físicamente mi deseo no es alcanzable, me cogeré unas vacaciones mentales y me trasladaré con mi cabecita a 10 años atrás...


Cumpliremos años, nos saldrán arrugas, tendremos infinitas responsabilidades... pero la libertad de volver a los maravillosos recuerdos de nuestras vidas será imposible de arrebatarnos, el orgullo de haber vivido intensamente nos hará mantener esa llama en nuestro interior... pero sobre todo, nuestros corazones serán unos eternos adolescentes.


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